#ExpedienteSampaoli

El #ExpedienteSampaoli contiene todos los elementos necesarios -condensados en los segundos que se hicieron virales, pero alimentados por los archivos que se reabrieron y por los debates que nunca se cerrarán- para hacer con él un resumen perfecto de eso tan complejo que llamamos argentinidad.

Por si hiciera falta un detalle, el protagonista de la historia es lo que todos los argentinos somos. Esto es... director(es) técnicos(s) de la selección argentina.

La locación y la escena también ayudan al costumbrismo y la idiosincrasia: un control vehicular en la via pública "a altas horas de la madrugada", una infracción de tránsito, una discusión. Un exabrupto. Argentinidad pura y dura. Objetiva. Costumbres argentinas que.

Lo que sigue a la escena, que bien podría estar en el comienzo de la historia y hasta darle el título -"Boludo", extraido de la frase textual "Boludo, ganás 100 pesos por mes, gil"- no es menos argentino, sino más. Y subjetivo. Atenuar o potenciar la opinión de acuerdo a la simpatía por el personaje; tomarlo -para bien o para mal- como de quien viene; mezclarlo, tan de moda, con el gusto (o el disgusto) politico ideológico del protagonista; y mezclarlo, cómo no, con el gusto (o disgusto) ideológico futbolistico del DT. Juzgarlo. Condenarlo. Esto es: que se vaya de la Selección. Que renuncie. 

Tal vez en otro pais, en otra cultura, esa hubiera sido una consecuencia natural. Aquí, sería algo excepcional. El sueño de los oportunistas, de pronto dueños de la moral. 

A Sampaoli le cabe, en cambio, otro castigo, seguramente: es el propio. El que el mismo debe estar aplicándose despues de semejante reacción. Más rápido y más certero que la AFA -que prefirió relativizar y hasta poner en duda el episodio, en un rapto de grondonismo explicito- emitió un comunicado -necesario e imprescindible, claro- donde se disculpó y se arrepintió, donde explicó o trató de. Aunque sabe que ya nada será lo mismo. Que convivirá con eso. Que la incoherencia, que la contradicción, que el archivo, que lo que les pasa y les pesa a la mayoria de los argentinos publicos y no tanto, le pesará a él sin que nadie se lo tenga que recordar. 

Aunque no faltarán oportunidades, claro: cuando en sus exposiciones o en sus respuestas trate de exceder el discurso futbolístico, o ni siquiera eso, le caerá encima todo el peso de... los memes: "Boludo, ganás (pongase aquí la cifra y la moneda que corresponda, según el caso) gil". Y eso es una condena. Al menos por aquí.