Lo rompieron y volvió

Se esperaban entre cuatro y seis meses de recuperación, pero el físico privilegiado de Maradona hizo que regresara 106 días después de la lesión, el 8 de enero de 1984. Hizo dos goles en el 3-1 sobre Sevilla. La patada absurda, innecesaria y maldita, ya había quedado en el pasado.

El 24 de septiembre de 1983, Diego Maradona sufrió la peor lesión de su carrera: fractura del maléolo externo y rotura del ligamento del tobillo izquierdo. "Me rompió, me rompió", gritó el crack del Barcelona luego de recibir una brutal patada de Andoni Goikoetxea, del Athletic de Bilbao. El árbitro Bartolomé Jiménez Madrid consideró que esa agresión merecía sólo una amarilla. Insólito. 

La desafortunada acción se dio lejos del área, cuando Maradona recibió un pase, controló la pelota y sintió la barrida deslizante de Goicoechea sobre su tobillo izquierdo. Entonces ingresó la camilla y se llevó a Diego. El parte médico no dejó dudas y la operación se hizo inevitable. Esa misma noche se realizó la intervención quirúrgica y en España se encendió la polémica. Se habló de una sanción de 25 partidos que, finalmente, fueron 10.

"No hubo maldad. Reconozco que fue una entrada alocada que se pudo haber evitado. Pero en una acción anterior había recibido una falta que no me cobraron y estaba más caliente de lo normal", reconoció Goicoechea, años más tarde, cuando lucía orgulloso los botines de aquel fatídico encuentro. "Hoy sería jugada de expulsión", agregó. ¿Qué dijo Diego? "Sentí el golpe, oí el ruido Fue como que se rompía una madera".

Muchos años después, en 1992, Diego se reencontró con Goikoetxea. Fue en Bilbao, cuando llegó con Sevilla para jugar contra el Athletic. La reunión se hizo en el hotel donde se alojaba el equipo andaluz. (Casi) sin testigos. "Todo está bien. El tiempo cura todo", le dijo Diego. Y le dio un abrazo. El público, en cambio, no lo tomó de la misma manera al día siguiente, a la hora del partido. Cada vez que Maradona tocaba la pelota, desde las tribunas bajaba un grito: "Goiko, Goiko".