Lectura recomendada: Matías Lammens, el político

En 2019 dejará San Lorenzo, creará su partido y competirá en las elecciones de la Ciudad

A fines del año próximo se irá del club de Boedo y ya tiene claro el perfil de partido político al que apostará en su "nueva" vida; se reconoce socialdemócrata y cree que Tinelli podría ser presidente.

No puede decirlo aún con todas las letras, pero es más que evidente que a sus 38 años Matías Lammens ya aceptó que su vida en el fútbol tiene fecha de vencimiento. Lo que se viene para él es la alta política, no en vano se educó en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

-¿Cuánto hay de fútbol en Lammens y cuánto hay de otras cosas?

-De fútbol, mucho, porque en la Argentina es parte de nuestra idiosincrasia. Es hereditario. Yo perdí a mi papá a los siete años, y el vínculo, 30 años después, sigue siendo San Lorenzo. Pero también hay otras cosas por las cuales tengo inquietudes y trato de darles el lugar que corresponde a cada una.

Esas "otras cosas" terminarán haciéndolo aterrizar, una vez que cierre su presidencia de San Lorenzo a fines de 2019, en el primer plano de la lucha política de la ciudad de Buenos Aires. Será rival de Horacio Rodríguez Larreta, porque su idea es potenciar un espacio afín a la socialdemocracia. "Tengo, claramente, una visión progresista de la sociedad", dijo Lammens durante una entrevista en el ciclo Conversaciones, de LN+, que se difundirá hoy a las 14:00 y a la medianoche.

-La cancha de San Lorenzo fue epicentro de los cantitos contra Mauricio Macri. ¿Entiende a los hinchas?

-No, no los entiendo. Lo circunscribo absolutamente al fútbol, no hay nada político atrás. Tengo una anécdota: uno de mis mejores amigos, que va siempre a la cancha conmigo y se sienta a mi lado, es muy macrista. Y el día del partido contra Boca se paró y también empezó a cantar contra el presidente. Creo que todo es por el lugar que ocupa Boca, por la cantidad de cargos en la AFA.


-"San Lorenzo fue mi refugio cuando murió mi viejo", dijo alguna vez. Cuando culmine la presidencia del club, ¿se le hará más difícil dejarlo?

-No, al revés. Añoro el momento de volver a la cancha como hincha. El hecho de llegar, comer tranquilo, no tener la obligación de estar tres horas antes en el estadio.

-¿Le pesa la presidencia?

-No, no es que me pesa. Pero es un desgaste muy grande. El fútbol en la Argentina desgasta. Recuerdo cuando Macri dijo que él fútbol era más difícil que la política, porque podés estar ordenado económicamente, que tu patrimonio crezca, que la gestión sea buena, pero perdiste tres partidos y la gente se impacienta y comienzan las críticas. Por eso llega el agotamiento.

-¿Cómo está su relación con Marcelo Tinelli?

-Estamos muy bien. Hace un par de días hablamos un rato largo. Tenemos mucha más confianza, pasamos muchas más cosas juntos y la relación es todavía mejor. Algunos dicen que estamos peleados porque tenemos diferencias: siempre las tuvimos. Futbolísticas hay miles.

-Pasó ya mucho tiempo: ¿quién ganó la elección de AFA en el 38-38?

-Yo creo que ganamos nosotros. Ellos tenían mucha gimnasia electoral por los personajes involucrados del otro lado. Las famosas dos boletas eran de la otra lista. Entiendo que ganamos 38-37.

-Usted es democrático, ¿cómo coincide eso con su gusto por Fidel Castro, que era un dictador?

-Hay que evaluar el contexto y la coyuntura en la cual sucedió lo de Cuba. Con cosas buenas y malas, como el hecho de que las elecciones sean con un partido único. Más allá de la democracia, es bueno que haya renovación en los cargos. Pero debemos evaluar todo: tienen a la potencia más grande del mundo a 90 kilómetros de distancia, el monocultivo, el hecho de no contar con ningún recurso natural importante; lo que no privó que obtuvieran grandes logros. De todo se aprende, estoy convencido. Se puede aprender de la salud y la educación en Cuba, sin dudas. También de Estados Unidos.

-¿Qué aprendería de EE.UU.?

-Tienen una gimnasia muy interesante en lo que es la movilidad social. Creo que existe esto de los "dreamers". De los tipos que llegan con pocos recursos y buscan el sueño americano.

-¿Cómo se define políticamente?

-Claramente tengo una visión progresista de la sociedad. Me gusta el mercado, me gusta como actúa, pero también me gusta el Estado actuando para subsanar desigualdades. Lo que tenemos que lograr es un equilibrio. Es muy argentino: pasamos de un Estado que interviene en absolutamente todo, que trastoca las mediciones del INDEC, que hace cosas que uno las ve y son barbaridades, a otro que de cualquier manera intenta achicar el déficit, a reducir determinadas cosas que son importantes. Y tampoco lo pudieron hacer. En estos días la idea era que el dólar flote y no está flotando.

-¿Nos estamos autolimitando?

-Nos estamos limitando y estamos subestimando al electorado también. Yo lo pensaba en la elección pasada: todo se termina configurando en kirchnerismo o antikirchnerismo. Hablaban de pasado y futuro. Bueno, ¿y el presente? Debatámoslo. ¿Cómo vamos a hacer? Para llegar a un futuro necesitamos un presente razonable. Hay muchas cosas que fueron buenas del kirchnerismo, pero terminó muy mal. Inclusive defraudando a mucha de esa gente que la llevó a ese 54% en 2011. El macrismo tiene cosas que no me gustan. Hay que trabajar para crear alguna alternativa que tome buenas ideas de los dos y que exprese algo diferente.

-¿Va a trabajar para esa alternativa?

-Sí, por supuesto. Me interesaría formar parte de un espacio donde se vean cuestiones nacionales. No me desvela una candidatura, pero veo con preocupación las cosas que suceden y eso hace que inevitablemente me den ganas de involucrarme.

-¿En un nuevo partido?

-Sí, porque hay mucha gente que hoy no se siente interpelada por ninguno de estos espacios que marcamos antes. Sienten que lo que pasó con el kirchnerismo es parte del pasado y eso no va a volver. Y también sienten que las soluciones que vinieron a dar no son tales.

-¿El partido de Lammens sería social demócrata?

-La social democracia europea tiene cosas muy interesantes. Soy afín a ellos. Pero es difícil porque pienso en François Hollande en Francia y fue un gran fracaso su socialismo. Ahora deriva en Emmanuel Macron, que es un personaje interesantísimo. En economía es claramente neoliberal y en un montón de cuestiones sociales tiene cosas de progresismo o de izquierda.

-¿El perfil generacional es hoy más importante que el perfil político?

-No, yo creo que las definiciones políticas son importantes. La ideología se expresa en la asignación presupuestaria. Creo en un gobierno en el que la gran prioridad sea la educación. De acá a 30 años con un porcentaje del PBI destinado a la educación, la salud, la ciencia, la investigación. Veo lo que pasó con los investigadores de CONICET y me agarro la cabeza. Si un país no piensa en fomentar investigadores, en una política fuerte de científicos, entonces el futuro será complicado.

-¿Soñó alguna vez con ser presidente de la Nación?

-No, nunca. Es mucho. Pero sí coincido con Macri en que son más difíciles las gestiones de los clubes de fútbol que la política. El fútbol es tremendo.

De Sebastián Fest para La Nación